Restauración Triumph TR2 TS/1739J - Club TR Register España

Vaya al Contenido

Menu Principal:

Restauraciones


La aventura de reconstruir un TR2


Todo empezó un día de lluvia de otoño de 1974 cuando dejé mi teléfono en el parabrisas de un viejo TR-2 estacionado en la calle, desde hacía varios meses, con lamentable aspecto de abandono. Lo que quedaba de aquello lo compré y lo llevé a mi garaje. Aún no sabía en lo que me estaba metiendo.

Después de adecuar un cuarto trastero con muchas estanterías fui desmontando todos los accesorios hasta dejar fuera la carrocería. Luego de sacar el motor, la caja de cambios y el diferencial, así como las suspensiones, quedó un chasis que necesitó varios fines de semana enteros para quedar limpio y pintado. El chasis fue enderezado con respecto a las cotas originales, pues antes de empezar había traído de Inglaterra los manuales y catálogos originales.


De este TR-2 se fabricaron unos 8.600, de los que se calcula quedan en el mundo unos 1.500, y la mayoría en Inglaterra. De los TR-3 y 3-A se fabricaron más de 75.000 y después el TR-4, ambos con mecánica más avanzada, frenos de disco, etc. Este TR-2 tenía un robusto chasis, una sólida carrocería y una gran motor, pero tenía un “pequeño defecto”: le faltaban algunas pequeñas piezas que no parecían ser importantes, pero que resultaron ser infinitas e iban a costarme casi dos años de búsqueda y la compra de varios cargamentos enteros. Una vez eliminada la suciedad de veinte años todo estaba cuidadosamente colocado y ordenado en cajas y con etiquetas formando un increíble rompecabezas de aletas, relojes, ruedas, piezas de motor y cambio, parabrisas, depósito de gasolina, cables, carburadores y varios cuadernos donde había tomado la precaución de dibujar esquemas y notas a medida del desguace y que después resultaron decisivos en el momento de la reconstrucción pues era imposible recordar cómo iban las cosas después de tres o cuatro meses o un año.


Hubo que utilizar la sierra, el taladro o el cincel para retirar muchos tornillos oxidados sin estropear las tuercas y los alojamientos, por lo que luego los apuntes permitieron comprar tuercas y tornillos nuevos respetando las medidas originales sin el problema que hubiese supuesto reconstruir los pasos nuevos. Al final opté por poner toda la tornillería nueva. Con el chasis nuevo y reluciente fui colocando las ballestas traseras, el diferencial, el conjunto de suspensión y dirección etc. Había pasado un año y ya conocía algo de los secretos de la reconstrucción de estos elementos, así como los dueños de muchos talleres y torneros mecánicos haciendo gran amistad con muchos de ellos en este trabajo. El puente trasero fue el de un TR-3 mucho más robusto, pero lo que obligó a modificaciones de los anclajes y en el sistema de frenado, lo que obligó al diseño nuevo de algunas de estas piezas. La técnica general fue de sustituir todas las piezas en caso de duda, y así los frenos delanteros son de Lockheed (TR-2) y los traseros de Girling (TR-3), con las conexiones y tubos flexibles nuevas. A este trabajo le resultó una buena recompensa, pues con todas las gomas nuevas, rótulas espárragos etc. quedó totalmente a punto y sin holguras en ninguna parte y sin las pegas de los viejos coches. A continuación le tocó el turno al motor, que junto con la caja de cambios con su quinta marcha eléctrica, que se montó después de repararlos completamente con piezas originales. Los carburadores, motor de arranque, la dinamo, la batería, el regulador, el cableado y todo el cuadro de relojes fueron también nuevos y de origen.



El radiador y el depósito se repararon a conciencia y se colocaron con gomas y conducciones nuevas, así como el tubo de escape. Le puse las llantas metálicas y después de acabar el coche las cambié por ruedas de radios y neumáticos nuevos. Así puse el coche en marcha andando sobre un banco de madera y las matrículas colgando del chasis para terminar la mecánica y la puesta a punto.

Por fin pude montar el resto de los cables, el depósito los instrumentos, los faros y todas las piezas cromadas, así como el tapizado y los demás detalles. Aquí fue donde descubrí la cantidad de cosas que faltaban o que estaban fuera de uso y que realmente fueron difíciles de encontrar. Desde un pequeño soporte, el aro del claxon, las tapitas de las cerraduras o los embellecedores laterales, fueron cosas para volverle loco a cualquiera, de no haber sido todo casi programado por anticipado.

Aparte de estos detalles, se puso una capota y un cover nuevos, moquetas y cinturones de seguridad, así como dos pilotos traseros supletorios para ajustarse a las normas de circulación en vigor.




El salpicadero, que no existía hubo de ser reconstruido en su forma original, pero por razones de estética opté por construirlo en un tablero de caoba de 2 cm de grueso. Para reforzarlo se colocó detrás una chapa de aluminio de 3 milímetros, toda atornillada, ya que el tablero podría romperse fácilmente por las zonas difíciles y por el peso de los relojes, la guantera y el equipo de calefacción que se encuentra debajo.

El TR-2 tenía ahora una pinta soberbia con aire retro y ciertamente pasaría por uno de los mejores TR que he visto.
No puedo por menos decir que este increíble trabajo, con más de quinientas horas de mi tiempo libre, fue posible gracias al TR Register que dispone en Londres de una tienda de repuestos con Pete Buckles al frente y que tiene los mejores esquemas que se pueden disponer para una reconstrucción a disposición de los casi 5.000 socios del TR que existen en Inglaterra y en el mundo.



Me gustaría agradecer a todos los que me han ayudado en esta reconstrucción y ahora que todo esto ha terminado, paso momentos realmente emocionantes con muchos nuevos amigos y aficionados en las reuniones de Clásicos Deportivos, en excursiones turísticas y en otras actividades deportivas, como la carrera en el Circuito del Jarama, gracias a la buena disposición del R.A.C.E., donde lo más importante es participar y el gran espíritu deportivo reinante.

 
Copyright 2015. All rights reserved.
Regreso al contenido | Regreso al menu principal